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Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, está bastante optimista frente al desempeño que tendrá la economía este año.

Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, está bastante optimista frente al desempeño que tendrá la economía este año.
FUENTE: EL TIEMPO

Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, está bastante optimista frente al desempeño que tendrá la economía este año.

La inflación en enero fue 3,15 por ciento, muy cercana a la meta de largo plazo de 3 por ciento, la tasa de cambio ha estado relativamente estable y la posición de los bancos es sólida.

Las cifras de comercio e industria son buenas y las encuestas de expectativas de estos dos sectores lucen bien. Pero hay desequilibrios por corregir y reformas estructurales pendientes.

Con ellas se impulsaría el crecimiento del país y mejoraría su posición frente a otras economías emergentes.

Le preocupa que las expectativas de inflación de los analistas aún estén altas, cercanas a 3,5 por ciento.

En entrevista con EL TIEMPO, Echavarría habló de los retos que tiene el país tras la reforma tributaria y se mostró extrañado de que el sector privado no la haya apoyado con más fuerza, luego de que el Gobierno se la jugó con las exenciones de IVA a la compra de bienes de capital.

¿Cómo ve el comienzo de año a la luz de las cifras que se están conociendo?

El año comienza muy bien. El 3,15 por ciento de inflación de enero fue espectacular, una cifra aún mejor que el 3,18 por ciento con que cerramos 2018. La economía puede crecer 3,5 por ciento este año, continuando con la recuperación que viene desde el 2017.

La economía puede crecer 3,5 por ciento este año, continuando con la recuperación que viene desde el 2017

El Banco no tiene un objetivo cambiario, pero la tasa de cambio ha oscilado poco, y el nivel cercano a 3.100 pesos parece satisfacer a productores y consumidores.
La situación de los bancos privados es sólida, y los mercados internacionales de capital parecen calmados luego de los anuncios recientes de tasas de interés por parte del gobernador del banco central en Estados Unidos.

¿Qué es lo que más lo asusta?

Las expectativas de inflación de los agentes y mercados son altas, cercanas a 3,5 por ciento y eso me preocupa.

Pienso que pronto descenderán, una vez se reduzca la incertidumbre que pudo haber ocasionado la discusión de la ley de financiamiento.

Algunos analistas pueden estar viendo una devaluación alta de la tasa de cambio, o un impacto fuerte del nuevo salario mínimo o de un Niño moderado.

Yo estoy tranquilo y muy seguro de que terminaremos el año cerca de nuestra meta del 3 por ciento.

¿Qué tan factible ve la meta de crecimiento de este año?

La junta del banco espera 3,5 por ciento, aun cuando el promedio de los analistas son menos optimistas, con pronósticos cercanos a 3,2 por ciento; el Gobierno habla de 3,6 por ciento.

El viernes pasado nos reunimos con cerca de 30 empresarios en el Valle del Cauca y quedé gratamente sorprendido.

La asistencia fue mayor que en cualquier ocasión anterior, y solo vi buenas noticias.

Para la mayoría de empresarios, los resultados del segundo semestre del 2018 fueron mucho mejores que los del primer semestre, y los resultados han sido muy buenos al arrancar 2019.

Y las noticias fueron buenas en todos los sectores, incluyendo el de la construcción.

En las próximas semanas nos reuniremos con empresarios en otros departamentos.

¿Cuánto más podría crecer el país en el futuro?

Colombia ha crecido a una tasa promedio muy cercana a 3,5 por ciento en los últimos 5, 10, 15, 20, 25 y 30 años.

Esa parece ser la tasa a la cual podemos crecer hoy sin generar inflación.

Para crecer más se requieren reformas estructurales que eleven el ahorro y la productividad. Para elevar el ahorro es necesario mejorar la situación fiscal y lograr que los jóvenes ahorren para su vejez; por eso la necesidad de una reforma pensional.

De otra parte, la productividad no ha crecido en Colombia en las últimas décadas, algo que sí ha sucedido en varios países emergentes como China, India y el resto de naciones asiáticas; algo que también ha sucedido en Chile, Perú o México, en la región.

Debemos educar y mejorar la salud de los colombianos, y construir puertos y carreteras.

Los países asiáticos, Chile, Perú y México han utilizado el comercio y la globalización para construir cadenas globales de valor, exportando e importando. No así Colombia

Los países asiáticos, Chile, Perú y México han utilizado el comercio y la globalización para construir cadenas globales de valor, exportando e importando. No así Colombia.

Necesitamos crecer más de 3,5 por ciento para elevar los salarios y los ingresos de los colombianos.

¿Qué opinión tiene de la ley de financiamiento?

El Banco pocas veces se pronuncia sobre este tema porque lo nuestro es lo monetario y solo lo hacemos sobre los aspectos macroeconómicos.

Como también lo ha dicho el Gobierno, consideramos importante cumplir con la regla fiscal. Con la ley de financiamiento se logra cumplir con la regla en el 2019, pero aún existe un faltante cercano a 0,6 por ciento del PIB, promedio, para el 2020 y el 2021.

El Gobierno ha dicho que seguirá trabajando en el tema y que ahora analizará con cuidado la posibilidad de recortar el gasto y los subsidios.

Me parece extraño que el sector privado no haya apoyado con más fuerza la reforma tributaria, porque el Gobierno se dio una pela grande al aprobar el no pago del IVA a las compras de bienes de capital.

Eso cuesta un montón de dinero y ningún gobierno anterior lo había hecho a pesar de considerarlo lógico y necesario.

Se trata de un gran nuevo incentivo a la inversión privada y el balón está ahora en la cancha de los empresarios.

También se redujeron los impuestos a las empresas.

¿Qué lunares siguen viendo sobre la economía?

Además del faltante fiscal para el 2020 y el 2021, no hablo de los años posteriores, aún tenemos un déficit de cuenta corriente muy grande, cercano a 3,9 por ciento del PIB. El anterior estimativo del equipo técnico del Banco era -3,4 por ciento.

Ese nivel de déficit no es sano, y es mucho mayor al del promedio de países emergentes. Es una variable que miran con cuidado las calificadoras de riesgo y los analistas internacionales.

Las exportaciones diferentes a petróleo crecen poco, y menos que las importaciones. Otra forma de analizarlo es que el ahorro nacional es más bajo y crece menos que la inversión. No existe un nuevo producto importante de exportación en el país desde las flores (y eso fue hace varias décadas), y el ahorro nacional es bajo. Para elevarlo se requiere mejorar la situación fiscal y lograr que los jóvenes ahorren para financiar su vejez.

¿Qué tanto están dispuestos a mover las tasas este año?

Las tasas de interés de política descendieron 350 puntos entre comienzos del 2017 y abril del 2018, y su nivel actual de 4,25 por ciento es relativamente expansivo (menor a 1 por ciento real). Y se ha mantenido constante desde abril. Los mercados están proyectando dos incrementos de 25 puntos, uno en abril y otro en octubre, pero ello no necesariamente ocurrirá.

Las expectativas de inflación seguramente descenderán, y estaremos evaluando la evolución y el impacto de las variables que mencioné: la tasa de cambio y el llamado pass-through, el nuevo salario mínimo y los efectos del clima.

Son siete miembros de la Junta, cada uno con su visión sobre el futuro de la inflación y el crecimiento. Veremos cómo votan en cada ocasión.

Y si tuvieran que subirlas…

Como dije en enero del 2017, cuando comencé mi período como gerente, el Banco hará lo que toque hacer en cada oportunidad. Pero no veo grandes cambios en nuestras tasas. Nada parecido a los incrementos o reducciones que tuvieron lugar en el pasado. Ello, con la información actual. Siempre hay choques inesperados y es necesario prepararse para afrontarlos.

February 21, 2019

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